Revista Cine

Mandariinid - 2013

Publicado el 22 septiembre 2016 por Jimmy Fdz
Mandariinid - 2013
Director: Zaza Urushadze
Ayer, entre tanto ajetreo, olvidé mencionar que "Free Range" fue la elegida por los estonios para optar al oscar a mejor película extranjera, aunque ni siquiera pudo llegar a la lista de pre-nominados. Distinto es el caso de "Mandariinid", de Zaza Urushadze, que sí fue una de las cinco nominadas del año siguiente, aunque tampoco pudo ganar. "1944" fue la elegida estonia el año posterior, y como dato curioso, su director es Elmo Nüganen, que acá interpreta al vecino del protagonista. Para los próximos premios eligieron una que se llama "Ema", y ya para los años que vienen en el futuro, al igual que ustedes, no tengo la menor idea. Apuesto a que tampoco saben qué película voy a comentar mañana, y he ahí mi ventaja, jojojo.
Mandariinid - 2013
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A diferencia de "Free Range", que es una de esas películas cuyo sólo propósito en la vida es mirarse al espejo y complacerse sin fin, "Mandariinid" es de aquellas cintas que buscan el contacto con el espectador y que, por ende, destacan sobre todo por la sencillez y la transparencia tanto de su propuesta formal/narrativa como de su discurso, que en el presente caso adquiere una importancia y una vigencia innegables. Lo mejor, lo que le da potencia y valor a la película, es que el director evita todo moralismo barato o simplones aleccionamientos valóricos y deja que sus personajes se desarrollen por su propia cuenta, permitiendo que sus decisiones, sus pensamientos y sus acciones sean del todo honestas, humanas y, por lo demás, nada empalagosas o forzadas. Y tiene todo el sentido del mundo, considerando que "Mandariinid" trata sobre personas ahogadas y enceguecidas por proclamas intolerantes y odiosas que, puede que sí o puede que no, lleguen a la conclusión de que no están forzadas a matarse entre sí cuando decidan mirar a sus enemigos directamente a los ojos. De esta forma, el director nos presenta a un carpintero estonio que cobija a dos soldados enemigos (uno checheno y otro georgiano) bajo el mismo techo, su techo, entre los cuales surgirá la inevitable tensión y los ánimos de venganza, aunque el buen carpintero no permitirá ningún tipo de violencia, convirtiendo su casa en un inusitado e improvisado terreno neutral. Así dicho puede que les suene como que estaremos frente a la típica película donde todos se toman de las manos y sonríen y sale el sol y viven felices para siempre y premian al que recita la frase más inclusiva y correcta, pero no hay nada de eso acá, así que no teman. Al contrario, yo diría que "Mandariinid" es un triste y crudo (no lo mismo que sangriento, por favor, la crudeza corresponde al tratamiento constante y sin tapujos del odio, el miedo y la desolación, a la manera en que la bondad se ve subyugada por la maldad) retrato de la guerra y sus consecuencias, de lo que se pierde y lo que muere (literal y simbólicamente), y de lo que queda por hacer para cambiar el rumbo.
Amparado por su impecable ejecución formal y por la precisión, fluidez y concisión de su relato (muy bien articulado e hilado tanto por el conflicto que se desarrolla dentro de las paredes del carpintero como por el externo, ya saben: cómo la violencia tendenciosa invade los ánimos de paz), estoy seguro que "Mandariinid" logrará hacerse un hueco en sus memorias cinéfilas. Denle una oportunidad y no saldrán decepcionados.
Mandariinid - 2013

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